|

MADRID.- La derrota de Rafael Nadal contra Roger Federer el domingo en la final de Torneo de Madrid ha hecho
crecer el suspense a una semana de Roland Garros, cuando todo el mundo esperaba un camino más o menos sin obstáculos
del número uno del tenis mundial hacia su quinto título consecutivo.
El mallorquín, que se encuentra descansando en su casa de Manacor, tiene previsto viajar a París el jueves para
participar ese mismo día de un partido de exhibición y el viernes estará presente en la ceremonia del sorteo del cuadro de un torneo en el que la
expectación es máxima tras la derrota en Madrid.
Aunque se produjo en condiciones muy particulares, está claro que se ha roto el aura de imbatibilidad del jugador, que
no había perdido "en condiciones normales" sobre tierra batida en los últimos dos años.
Novak Djokovic, que le hizo defender tres bolas de partido en las semifinales y el propio Federer han abierto dos nuevos
frentes para el manacorí, lo que deja el Grand Slam de su especialidad más abierto que nunca.
El suizo ha recuperado la sonrisa tras varias derrotas dolorosas ante Nadal, entre ellas la de Wimbledon de la temporada pasada. Para Federer lo importante fue
aislarse de lo que dijo la prensa sobre la bajada de calidad de su juego y seguir "siendo positivo".
Bajo el sol de Madrid, Federer no jugó el partido de su vida aunque Nadal claramente jugó peor. En todo caso ambos fueron fieles a su estilo.
Aunque queda por evaluar la influencia sobre el número uno del maratón de cuatro horas contra
Djokovic, la víspera en la semifinal, y la altura de la capital española (600 metros).
Nadal no ha dicho nada sobre lo primero, simplemente mencionando que llegaba más cansado que Federer. Pero sí sobre lo segundo, alegando que "este torneo (de Madrid)
no tiene nada que ver con París".
Con un aire menos denso como el de Madrid, la bola bota más, sobre todo en el servicio, y el efecto del golpe cortado (liftado) es
menor, particularidades acentuadas por lo seco del clima castellano.
"La pista estaba muy seca y muy rápida y lo favoreció. Hubo pelotas que fueron punto y fuera no lo hubieran sido", aseguró. Un análisis confirmado por Federer: "Esto permitía un
juego más agresivo".
Presintiendo cuál puede ser el peligro, Nadal protestó el tener que ir a Madrid una semana antes de Roland Garros y llegó a insinuar que no
jugaría.
Federer es prudente y no ha hecho ostentación de su victoria, sabe que tras su victoria en Hamburgo en 2007 sobre arcilla (en la que cortó una racha de 81 partidos en
tierra batida del español), Nadal le ganó en cuatro sets la final de Roland Garros.
"No creo que lo afecte", ha dicho Federer. "Después de todo, está haciendo una de sus mejores temporada en tierra batida. Estoy seguro de que en París
vamos a encontrar a un 'Rafa' sólido como una roca", ha advertido Federer.
|