Diario de Mallorca : Ni drame, ni tragédie...
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ALEJANDRO VIDAL Hay que tomar conciencia de que cualquier mosca que revolotea junto a la oreja de Rafel Nadal se convierte de inmediato en noticia de alcance internacional. Algo que, por
una parte, nos debe llenar de orgullo pero que, de otro lado, forma parte del precio que se paga por estar permanentemente en el ojo del huracán. Aún así no podemos magnificar cada punto o cada
coma de su caligrafía y hacer de cada segundo de su vida y cada minuto de un partido una cuestión de vida o muerte, hablando en términos estrictamente deportivos.
La eventualidad de que el de Manacor pueda perder el liderato de la ATP no encierra la menor tragedia. Es algo que sucederá, antes o después, y no resta un ápice de mérito a lo que ya ha
conseguido y demostrado a estas alturas de su carrera y que tendrá prolongación en el grado que el destino depare.
La buena noticia es que estará en Wimbledon. Quizás tendrá que acostumbrarse a ir ya no bola a bola o partida a partida, sino torneo a torneo. Y con seguridad se enfrentará a la necesidad de
espaciar un calendario que, ocasionalmente, él mismo ha estrechado contrariando muchas opiniones.
La evolución de la sociedad global, cuya vorágine se alimenta de ídolos a mayor velocidad de la que los que los crea, como si todos viviéramos en la pantalla de un televisor, determina actitudes
como las que el tenista ha sufrido en estas últimas semanas. Un hombre con la formación humana que exhibe y que le ha valido, entre otras virtudes, premios como el Príncipe de Asturias, conoce
perfectamente que los iconos modernos nacen y mueren con la misma rapidez. París ya se cansó de adorar al mismo dios y, al primer síntoma de debilidad, sean muchas más las voces que clamarán por
un nuevo rey. No hay que obsesionarse con ello, sino simplemente sostener el imperio mientras uno pueda porque, esté cerca o lejos y sea veloz o lenta la caída, nadie podrá arrebatarle sus
páginas de la historia del deporte español. Por ahora, tranquilos. La vida sigue y nuestro paisano también.
