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ENTREVISTA | TONI NADAL
«Yo se lo decía a Rafael:
'El tenis te puede ir muy
bien, pero habrá cosas en
la vida que no te irán igual
y hayque estar preparado'»
Le dio una raqueta a los 3 años. Dos décadas y miles de entrenamientos
después,el muchacho es un mito del deporte español. Con un personalísimo
método, el tío Toni es el maestro que ha cincelado la carrera de Rafael Nadal.
Ahora tiene que devolverlo al nº 1 y rearmarlo de moral tras una larga lesión
y la separación de sus padres.
Por JAVIER CABALLERO. Fotografía de CHEMA CONESA
Tiene el timbre de voz más cavernoso que las grutas del Drach. Mira de frente, ojos achinados
y flequilloazabache a modo de visera. La piel horneada de tantas horas al sol del tenis
(sol esforzado) y unos dedosgruesos que han empuñado miles de raquetas, pero para
entrenar a otro. Tanto esfuerzo tuvo premio; uncometa infrecuente, un eureka entre
1.000 millones. Y era su sobrino Rafael, Rafa Nadal. Él se sacude casi todo mérito, pero
en Toni Nadal (Manacor, 1950) resplandece aura de taimado samurái, afloran enseñanzas
como de algún arte marcial secreto, ancestral. Con verbo sosegado y modales que sacarían
matrícula de honor en protocolo, al entrenador-tío le toca gestionar un raro match ball, trance
agrio y personal :devolver al muchacho al primer puesto del ranking del tenis mundial, rearmar
su moral y su ilusión en unmomento en que el matrimonio de sus padres ha hecho crack.
Y con el tirano Federer enviando rivales alpsiquiatra.
Calma. Disciplina. Ilusión. Implicación. Tirando de sentido cómun, este aprendiz de historiador
y abogado(ambas carreras malogradas) enumera los códigos de su habitual fórmula para
reconducir la tragedia.Tras 46 semanas en la cumbre, y por culpa de una lesión en la rodilla,
Nadal se ha precipitado al abismodel número 2 de la clasificación. Que si sobreexposición, que
si la ruptura de los padres, que si un loco calendario...
En juego, el primer punto; Toni devuelve, a quemarropa, un bolazo al cuerpo. «¿Recelo con
la prensa? Pues total.Al final, lo que se dice se tergiversa. No me digas que tú no eres como
los demás porque la realidad es que todos sois iguales».
P. Imagino que también se refiere a sus palabras acerca del público francés tras la derrota de
Rafa enRoland Garros...
R. El otro día salió que yo dije que era estúpido el público francés. Yo me refería a la actitud.
Es una cosa que he discutido muchas veces con mi sobrino. La gente que es fanática de algo y
quiere la derrota de alguien, me parece
estúpido. A veces, querré la derrota de Federer. Y ahora más porque nos interesa, pero si no
me afectara,¡puesque gane! Que la felicidad se base en la tristeza del otro...
P. Pero Federer ha vuelto, así que le toca gestionar perder el número 1.
R. No se gestiona, sino que se vive. Tu pierdes el número 1 ¡y faltaría más que fueras un
infeliz por estar el 2o el 3 del mundo! Si cuando era pequeño me hubieran dicho que Rafael
iba a conseguir lo que ha conseguido,lo hubiera firmado. Seguro. No puedes estar abatido o
desilusionado por ello. Él lo vive con total naturalidad. Todos, antes después, lo pierden, así
que ningún problema.
P. Aparte de la ausencia por lesión, ¿le llegó la depresión del éxito?, ¿se complica todo cuando
se toca techo?
R. Se exagera. Complicado es estar subido a un andamio o bajar a una mina. En el tenis,
al fin y al cabo, tienes muchas recompensas. Que la presión de un tenista es muy alta, es
cierto, basta verles las caras cuando salen a jugar. Es una presión muy seguida; ganas hoy y
mañana tienes que volver a demostrar que sigues siendo bueno.
Lo principal es la satisfacción personal del deber cumplido. ¿Duro el tenis? Como todo, no
conozco ningún trabajoque no lo sea.
P. ¿Y cómo trata estos delicados momentos emocionales, ahora que se ha publicado que
los padres se han separado?
R. En este caso actúo más como tío que como entrenador. Son trances que nos pueden
ocurrir en la vida y hay que afrontarlos. Decía Churchill que «con los problemas no se pacta:
o los vences o te vencen». ¿Que son situaciones ingratas o no deseadas? Bueno, no es el
único que ha pasado por esto.
P. En España, ¿buscamos permanentemente el drama, el conflicto, la tragedia del ídolo que
cae?
R. Es verdad que a la gente le gusta el drama, y la gente en España es muy exigente con
los demás, no con unomismo. Me parece una cosa del todo extraña, y esto dentro del mundo
del periodismo se da con mucha frecuencia.Critican a Raúl y no se acuerdan de todo lo que
ha sido. Se lo he dicho a muchos periodistas: «No os he visto ganarningún Pulitzer y no por
ello os tengo en mala estima». No entiendo ni la crítica exagerada ni la épica.
P. Antes de Rafa hubo otros...
R. Entrené a otros, sííí. Yo tuve un chico muy bueno que era el segundo mejor de España
en la época de alevín,pero... Que te salga un jugador en un pueblo como Manacor es muy
complicado. No se consensuó en familia queyo me hiciera cargo de Rafael. Fue todo mucho
más sencillo. Lo ilógico sería que teniendo un tío entrenador lefuera a preparar otro.
Rafa era el único sobrino de la familia y le gustaba el deporte en general. A partir de aquí,
como ellos vivían en frente del tenis vino y yo me hice cargo, con naturalidad. Toni se levanta
para atender elteléfono.
Habla en mallorquín, cierra tratos. Deletrea su e-mail. Vuelve disculpándose, atentísimo
siempre. Hete aquí unex campeón de ping pong de Baleares que acaba como sombra del
mejor jugador de tenis español de la Historia.Su instrucción espartana y su sabio magisterio,
aparte del entorno familiar, ha perfilado esa humildad que todoel mundo le alaba a Rafa.
Todo se fraguó aquí, en el Club de Tenis Manacor, un recinto con las paredes desconchadas
y cierta pátina setentera. Alquilar una pista de tierra batida cuesta 12 euros, 15 si necesitas
focos. Resuena el peloteo de críos que quieren emular al manacorí.
P. Todo el mundo ha comprobado los éxitos conseguidos gracias al método Toni. Échese
algún reproche.
R. Rafael, cuando era joven, sufrió las inclemencias de un tío [aclara, un familiar] duro,
una persona que más que alabar es más dada a criticar lo que veía mal. Luego sufrió lo
que sufre la mayoría de jugadores o de chicos donde un familiar está detrás: que quieren
que triunfe. La ilusión, unida al miedo a no llegar, hace que a veces los nervios metan una
presión superior a la que un niño debería aceptar.
P. ¿Mucho látigo, disciplina castrense?
R. Soy un tío duro de palabra, no tanto de hechos. Es verdad que Rafael ha entrenado
más duro que la mayoría.Pero no más duro de horas, sino dureza de cabeza. Ha sido
muy disciplinado y muy obediente. Siempre estabadispuesto a escucharte. El otro día
discutía con Miguel Ángel [su hermano, ex jugador del Barça y Mallorca] acerca de la
obediencia. Para mí, la obediencia en un niño es signo de inteligencia, porque acepta
que el entrenador está por encima de él y, teóricamente, sabe más. Un niño de 12 años
que no es obediente es muy mal síntoma.Y este es un hábito que se fomenta desde los
gobiernos, desde las instituciones.
P. ¿Tiene mala prensa la disciplina?
R. Está mal vista. Converso sobre ello con mi mujer, que es profesora de instituto, ahora
en excedencia. Dicen que la adolescencia es una etapa conflictiva, pero antes no lo era.
Entiendo como algo básico la autoridad del profesor. Porque el profesor, de cualquier materia,
lo que intenta es ayudarte, así que le tienes que mostrar cariño y respeto.
P. ¿Ser formado como tenista ayuda para la vida real, para saber ir y estar por el mundo?
R. Yo creo que sí, que estás formado en el sentido de aguantar. Porque en la vida no nos
queda más remedio cuando vienen mal dadas. Yo se lo decía a Rafael: «El tenis te puede
ir muy bien, pero habrá cosas de la vida que no te irán igual de bien y hay que estar
preparado para ello».
P. ¿Dónde sitúa la importancia de los estudios en esta formación deportiva?
R. Rafa los dejó a los 16 años. Era imposible compaginar tenis profesional y escuela. No creo
que sea una carencia,para nada. El gran problema es no tener interés en las cosas, no tener
inquietud o intentar formarte. No veo esencial saber si los Reyes Católicos estuvieron en 1472
o no. Con saber que estuvieron, ya está bien.
P. ¿El deporte de alto nivel es un secuestrador de juventudes?
R. Sí, no es un tópico. Descartas otras actividades. Es como todo en la vida: si vas al cine con
tu novia, pues no estás con tus amigos. Lo que no puede ser es tenerlo todo. No hagamos
ningún drama con lo que dejamos por el camino.
P. ¿Se ha encontrado muchos padres desaprensivos que machacan y exprimen inútilmente al
crío porque creen quees Boris Becker?
R. Hay muchos padres que se ilusionan más de la cuenta y no aplican la lógica. Disparan
demasiado las expectativas. Me dan pena los padres que no aplican sentido común. Uno me
decía. «Es que tu lo has hecho muy bien con tusobrino». Le dije: «No, no: lo único que he
hecho es lo que todos sabemos que tenemos que hacer». Todosdecimos que no dejaríamos
tirar la raqueta a nuestro hijo, pero el día que la tira, buscas excusas. Pues yo no las busco.
Ni en las derrotas ni en nada.
P. Y llega el peligro de niños monstruos...
R. Sí, porque se permite que los niños estén muy por encima de los mayores. El peligro es
que, cuando te pagael jugador, tiendes a la complaciencia. Yo tengo la suerte de no depender
económicamente de mi sobrino.Siempre he hecho lo que creía que tenía que hacer, bien o mal.
No hago doble rasero con él.
P. A tenor de lo conseguido, ¿le han tentado para entrenar a otros?
R. He tenido ofertas, pero evidentemente estoy con Rafael. No creo que nadie estuviera como
loco de que yo leentrenara. A nivel profesional, espero siempre estar a su lado. Si empieza a
perder todos los partidos, a lo mejorle digo que le conviene buscarse otro entrenador, como
en el fútbol [risas]. ¿Qué parte de culpa tengo en suséxitos? Rafael está entrenado y educado
para saber que él es el responsable de sus victorias y de sus derrotas.
P. ¿Se vería en un futuro como capitán de España en Copa Davis?
R. Seamos serios. Ese puesto es para gente que ha sido algo en el tenis. Con la mano en la
barbilla, pensativocual escultura de Rodin, gorra calada (y patrocinada) y piernas cruzadas por
la incomidad del palco en cada cancha, la estampa de Toni es ya icono que acompaña los
triunfos del sobrino. Por eso, en el Club de Tenis Manacor másde un espontáneo se acerca a
estrechar la mano. «Rafael está bien, enchufado ocho horas a una máquina para recuperarse.
Gracias, gracias, ya se lo diré», cumplimenta a un interesado fan que pregunta por el regreso
delcampeón.
P. ¿El mundo del tenis, tan millonario, se carcajea de la crisis?
R. No, carcajearse no. A Rafael le afecta la crisis como a todo el mundo porque está en el
mundo real. Es unprivilegiado, económicamente hablando, aunque ya venía de una familia
que ha vivido bien. No estoy aquí paraponerle los pies en el suelo.
P. La prensa y la publicidad, ¿son males inevitables?
R. No, la prensa no es un mal, lo entiendo como un fastidio, porque en tenis se dispone de
poco tiempo para otrascosas.
P. Hay quien le ve como un filósofo de vieja escuela.
R. [Sonríe]. No, no soy filósofo, ni estoico como han dicho por ahí. Soy una persona
observadora, tengo tiempo para pensar y me gusta caminar. Ahora estoy terminando el
libro Crónica de una muerte anunciada. En los viajes, me gusta meterme en algún museo,
el MoMA, el Louvre, pero como a cualquier turista.
P. En España, ¿sabemos de todo, hablamos sin saber? Incluso de tenis...
R. Me quedo sorprendido en el caso de los tertulianos. Parece que saben de todo. Dan
términos absolutos, categóricos, no dicen «opino que, creo que». Por eso choco con mucha
gente. Sí, soy polémico. Me gusta discutir.
P. Sigue ese recelo con la prensa...
R. Un día, un periodista me decía de Carlos Moyà tal y cual, que si indolencia... Y le dije:
«¿Que número estás tú en tu profesión?, ¿el siete millones? Moyà está el siete del mundo».
Yo te achacaría indolencia si te pago. Es muy fácil hablar mal de los demás, criticar. Si una
persona hace todo lo que puede, no está obligada a más.
P. Y luego está el tema de la prensa rosa.
R. La noticia es hablar mal de los demás. No veo estos programas porque para en nada
quisiera que esta gente ganara audiencia o dinero conmigo. Me parece censurable hasta
la gente que los mira.
P. ¿Os han dado la murga, os persiguen?
R. A Rafael, un poco. En esto sí le echo la culpa al Gobierno. Me gustaría que los jueces,
los que legislan, pusieranfreno a esto porque me parece deleznable que puedas inmiscuirte
en la vida privada; que esté permitido que una revista publique fotos de cualquiera porque
está en la playa, por ejemplo. El Gobierno tienen la culpa por miedo a legislar en contra de
la libertad de expresión. Y soy más de izquierdas que de derechas.
P. Se le percibe descreído y desmitificador para casi todo.
R. Tú vives el boom de una manera diferente. No desmitifico a Rafael sino a cualquiera.
He conocido a pocosadmirables, sí gente destacada. Los admirables y destacables son los
que hacen el bien a los demás, comoVicente Ferrer, que se habrá ido feliz de este mundo.
A Zapatero no lo veo destacable; sí el cargo que ocupa,que no va en consonancia con él.
A los políticos les digo que valoran demasiado el éxito.
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