Sport.es 1-05-07
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1/5/2007 Neus Yerro
Nadal ya suma 751 días sin perder en tierra batida
Hace 751 días que Rafa Nadal no sabe lo que es perder un partido en tierra batida. Y eso que, en ese tiempo, ha habido cinco enfrentamientos con el número uno mundial, Roger Federer, quien se ha convertido en su víctima ‘predilecta’ en las pistas de arcilla de media Europa.
Parece que en tierra la batalla la libra Rafa contra sí mismo, que juega otra liga, como le gusta decir de su admirado Federer. Y es que no se ve, como reconocía el propio Guillermo Cañas, el último en caer bajo sus golpes, ningún agujero por donde poder atacarle. Las últimas doce finales que ha jugado en tierra han significado doce títulos. Pero en cada partido sale a la pista pensando que puede perder, respetando al rival, pero sabiendo, al tiempo, que para vencerle habrá que hacer bueno el dicho de ‘le costó sangre, sudor y lágrimas’.
¿Qué le hace parecer a ojos de los aficionados, de muchos expertos y de un gran número de sus propios compañeros de circuito invencible en tierra batida? A sus cualidades innatas se ha añadido una humildad y una capacidad de trabajo y sacrificio encomiables. Los deseos de aprender de Nadal no tienen límites y por eso no duda en afirmar que “si creo que Federer puede mejorar, ¡imagínate yo!”.
Se encendieron las sirenas de alarma después de que se sucedieran los meses sin una final ni un título. Muchos creían que el esfuerzo realizado en Wimbledon estaba pasándole factura. Pero lo que en verdad ocurrió fue que, tras esa final, Rafa y su equipo se concentraron en mejorar una faceta del juego: la agresividad, los golpes de ataque.
El saque, la derecha –ahora alterna más el ‘liftado’ con el golpe plano– y otro golpe que no parece tan espectacular, el revés cortado, pero que puede ser tremendamente efectivo a la hora de sentenciar el punto y, sobre todo, en las superficies más rápidas, se han convertido en nuevos aliados. Siempre que uno introduce cambios se requiere un tiempo de adaptación para poder mecanizarlos y aplicarlos sin pensar. El manacorí era consciente de ello y estaba tranquilo. Tarde o temprano, esos cambios desembocarían en una mejora. Y tuvo la certeza en Dubai. Pese a no repetir título recuperó sus mejores sensaciones, unas sensaciones que han ido ‘in crescendo’ con el paso de los torneos hasta desembocar en “el mejor momento de mi carrera”.
“No espera la bola sino que va hacia ella, la busca, la pega delante y así cubre mejor la pista y ve el agujero más fácilmente”, explica su tío y entrenador Toni, quien resalta que “ahora corre menos que sus rivales y ese es el objetivo que nos habíamos propuesto”. Y es que la tierra es la superficie más exigente físicamente. Menor desgaste significa llegar más fresco a las rondas de la verdad, las que deciden... Y llegar más fresco a Roland Garros, la gran cita, en la que, un año más, será el gran favorito.
Nadie sabe si, para entonces, habrá perdido ya. Rafa augura que la derrota llegará y, como dice su padre, Sebastià, eso sí será noticia. La inyección de moral lograda al situarse, por primera vez, por delante de Federer en un ranking (el del año), puede llevarle en volandas. Y quién sabe si no será el primer paso para soñar con ese número uno que parecía tan lejano...
Hoy arranca la ‘Batalla de las Superficies’
Hoy tiene lugar ya el preámbulo del gran duelo: número uno contra número dos, el rey de la hierba contra el de la tierra... Roger Federer versus Rafa Nadal en la denominada ‘Batalla de las Superficies’.
Los protagonistas darán hoy una rueda de prensa junto al presidente balear, Jaume Matas, que les recibirá en el Consulat del Mar, y a la que seguirá una visita al Palma Arena, escenario de este insólito enfrentamiento en una pista mitad hierba, mitad tierra y que no habrán podido pisar sus protagonistas ya que la moqueta verde necesitaba crecer algo más (y eso que el recinto ha permanecido iluminado día y noche para que la hierba creciera en tiempo récord).
