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UltimaHoraDigital 2-05-07

Foto
Rafael Nadal y Roger Federer visitaron ayer la Capella de Sant Pere de la Seu tras ofrecer una rueda de prensa. Foto: PERE BOTA/JAIME MOREDA

El mejor tenis, a contrarreloj
La hierba de la pista del Palma Arena fue levantada ayer por su mal estado

Carlos Román
Medio mundo estará hoy (16.00 horas) pendiente de lo que ocurra entre los muros del Palma Arena. El partido más especial de todos los tiempos, el acontecimiento deportivo que más expectación ha generado últimamente entre la población mallorquina, invadirá la instalación más vanguardista de la Isla en una jornada de película. Roger Federer y Rafael Nadal, los máximos exponentes del tenis contemporáneo, medirán sus fuerzas en un enfrentamiento inédito y sorprendente que durante unas horas paralizará a todo el planeta deportivo. El suizo y el balear la darán forma a la primera batalla de las superficies sobre una pista mixta (una mitad de hierba y la otra de tierra batida) y obsequiarán a la afición con una exhibición exclusiva.

Ninguno de los protagonistas se atreve a avanzar un desenlace, pero ambos son conscientes de que van a ser partícipes de una de las funciones más llamativas de su carrera y que lo harán además en un escenario privilegiado y ante un público entregado a la causa. Los seguidores isleños, que completarían varias veces el aforo del recinto escogido, han peleado hasta el último momento por una de las 7.200 localidades que se han levantado junto a la pista y están ansiosos por disfrutar del mejor enfrentamiento posible, además de ser testigos de un cruce que quedará siempre impreso en los libros de la historia deportiva. La cita carece de la importancia y el prestigio en los que habitualmente se engloban este tipo de confrontaciones, pero reúne una serie de atractivos que han disparado la motivación de los tenistas. «Me comentaron la posibilidad de jugar este partido hace un año y medio y desde el principio me pareció interesante. Después la idea fue cogiendo fuerza y la verdad es que ahora me ilusiona bastante», confesaba ayer Nadal a la hora de exponer sus sensaciones de cara al duelo de esta tarde. Federer por su parte, reconocía que, aunque no le apasionan los actos ajenos a la competición, viene a pasárselo en grande con el encuentro: «No suelo jugar muchos partidos de exhibición, pero éste es especialmente atractivo y ojalá disfrutemos nosotros y también lo haga el público».

Una de las grandes preocupaciones de Nadal y Federer es el proceso de adaptación a una superficie a la que no accederán hasta poco antes del comienzo. En principio, estaba previsto que los dos se probasen ayer sobre el terreno y valorasen sus rasgos, pero los problemas surgidos con la mitad verde del campo aplazaron esa toma de contacto hasta esta misma tarde. «Al principio tácticamente será un lío. Cuando estás en hierba tienes que intentar jugar más rápido, irte más a la red para evitar los puntos largos, porque en la tierra tienes mucha ventaja. Aquí los puntos son más largos y puedes defenderte desde el fondo de la pista. El problema lo tendrá el otro, es evidente, porque la pelota le saltará el doble de rápida», argumentaba Nadal. «Dependerá de quién juegue mejor al principio», le replicaba Federer. «Coincido en que la ventaja será para el que juegue sobre la arcilla, pero pienso que puede pasar de todo. A los dos nos costará adaptarnos, por lo que el primer set será fundamental. Rafael no ha entrenado en la pista, yo tampoco, así que veremos lo que ocurre, porque és el rey de la tierra y yo domino bastante bien la hierba», insistía el helvético. Lo que no desvelaron ni uno ni otro es si cambiarán de calzado cada vez que intercambien sus posiciones sobre la pista. El balear indicó que esperará a ver cómo se desenvuelve en los primeros golpes para actuar de una forma u otra y el suizo desveló que tampoco tiene nada decidido al respecto: «Esperaré a ver lo que hace Rafa», bromeaba ayer ante los numerosos medios que acudieron a la presentación del evento.

Los dioses del tenis visitan la Seu
Rafel Nadal y Roger Federer recorren la Capella de Sant Pere en compañía del president Jaume Matas

Miquel Alzamora
El milagro de la multiplicación de los peces y los panes tuvo ayer una visita muy especial, la de los dioses del tenis. Los números 1 y 2 del mundo acompañados por el president Matas y el canónigo de la Seu, Teodor Suau, visitaron la capilla del Santíssim donde está situado la obra del artista Miquel Barceló. En una visita prácticamente privada exclusiva para los tenistas, sus acompañantes y la corte de medios de comunicación que les seguían, los dos tenistas se mostraron sorprendidos por las dimensiones del mural cerámico y se interesaron vivamente por cómo había sido elaborado y por lo que representa. «¿Está todo hecho a mano?», preguntó Nadal. «A mano y con arcilla», respondió el canónigo. Los dos tenistas tienen una complicidad especial, son rivales en la pista, pero fuera de ella son amigos. Rafel Nadal actuó de anfitrión, estuvo en todo momento con él, hablándole al oído, dándole la mano cuando los fotógrafos lo requirieron sin que esta acción fuese parte de la escenografía.

Antes y después de entrar en la Seu los turistas que estaban en las inmediaciones de la Catedral no daban crédito a lo que veían sus ojos. «...Ese es Federer y... ese otro... Nadal...» y a partir de ahí nervios y a por un autógrafo que no entraba en los planes de viaje. Ambos tenistas son campeones dentro de la pista y también fuera. Tienen muchas cosas en común al margen del tenis, su comportamiento educado y formal y su amabilidad con todo lo que les rodea. La nutrida nube de cámaras y fotógrafos no paraba de darles órdenes. «Más cerca... más lejos... ¿podéis girar la cara hacia aquí?... ¿os importa daros la mano?»... y así durante veinte minutos. Ni una mala cara, ni un mal gesto, todo lo contrario. Colaboraron en todo momento y esto es de agradecer. Más de un deportista de élite que ni tiene el nivel de Nadal y Federer ni lo tendrán nunca deberían aprender de ellos. Por eso son tan grandes y tienen un carisma tan marcado, porque en actos como el de ayer exhiben una gran humildad. En la Capella del Santíssim, ambos tenistas no pudieron esconder su asombro por la dimensión del mural cerámico.

 

Jaume Matas se acercaba a ambos y junto a Teodor Suau les daba cumplida cuenta de cómo se ideó este proyecto y de la labor de colocarlo después en un recinto tan magnífico como la Capella de Sant Pere. Este acto se improvisó a última hora toda vez que la pista del Palma Arena no estaba en condiciones para poder albergar el entrenamiento entre ambos tenistas y tuvo que levantarse y ponerse otra superficie de hierba. Federer y Nadal levantaron mucho la cabeza, impresionados por la altura de la Catedral de Palma y la magnitud del edificio. Los dos tenistas, tras la visita a la Capella del Santíssim y al altar mayor, tomaron la salida y se subieron a los vehículos oficiales preparados para la organización. Los dos tenistas tienen un carisma muy especial y son dos iconos del deporte mundial. El inventor del evento, el argentino Pablo del Campo, también acudió a la visita a la Seu rodeado por una amplia corte de periodistas argentinos. También él fue protagonista de la tarde de ayer y confía en que el espectáculo de esta tarde sea un éxito. El propio Pablo reconoció que ya tiene en mente un nuevo e interesante proyecto. Si bien no quiso entrar en muchos detalles si avanzó ante los informadores que los protagonistas serán, «los caballos».

 

Tensión en la hierba
El mal estado del césped plantado en el Palma Arena obligó ayer a la organización a reconstruir la mitad de la pista contrarreloj

Albert Orfila/Jaime Moreda
La Batalla de las Superficies también habrá sido la batalla del tiempo. La organización del evento se vio obligada anoche a reconstruir por completo la mitad de la pista donde deben medirse Roger Federer y Rafael Nadal (que ayer cenaron juntos en el Caballito de Mar) debido al mal estado de la hierba que se había plantado semanas atrás. Fue necesario levantar uno de los «pitch and green» del Golf Maioris -unos 400 metros cuadrados de césped- para subsanar un problema que hubiera poblado de interrogantes la disputa del encuentro.

Fue una jornada larga e intensa para el equipo de trabajo de Pula Golf, que a última hora tuvo que asumir la responsabilidad de adecuar la cancha. Romeo Sala, propietario del club de Son Servera, tuvo que movilizar a más de veinte operarios en un día festivo y reclamar la ayuda del Real Mallorca y del Golf Maioris para dar vida a una hierba que se había muerto. «Sobre este césped no se podía jugar ni al golf; la pelota no botaba y sólo al andar se levantaba unos cinco centímetros. No se podía jugar y además el riesgo de lesiones era enorme», comentó a este redacción uno de los miembros del improvisado «equipo de salvamento».

Curiosamente, la hierba de Maioris es la misma que se utiliza en Wimbledon y el Green keaper de Pula Golf trabajó durante muchos años en el Grand Slam británico. Cuando Vicenç Grande y Xavier Cabotà recibieron la llamada de auxilio de Romeo Sala, se activó toda la maquinaria. El Real Mallorca aportó sílice, arena y también a Benito Mateo, el jefe de su brigada de jardineros; Cabotà dio órdenes para que se levantaran 400 metros cuadrados de césped del Golf Maioris, que rápidamente fueron trasladados al Palma Arena. El equipo de Pula Golf se encargó del resto ante la atenta -y tensa- mirada de diversos miembros del Govern.

«Estamos convencidos de que todo saldrá bien. El partido se juega seguro, pero no entiendo cómo han tardado tanto en darse cuenta de que esto era un desastre», subrayó uno de los operarios reclutados a última hora para instalar el nuevo césped.

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P
le 2ème article nous décrit 2 champions très agréables . Ils ses sont pliés aux caprices des journalistes . C'est sûrement Rafael qui mène le bal car si Federer est sympa , il est plus réservé . A mon avis la personnalité hors du commun de Rafael déteint sur Roger .
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