As.com 09-06-07
-
NADAL LLEGA A TODAS
A la relativamente tierna edad de 21 años, Rafael Nadal es el hombre que llega a todas. O a todos. A todas las partes de la tierra, si esa tierra está en una pista de tenis. A todas las bolas. "Es casi imposible, que Nadal no toque al menos cualquier bola que se le tire a su lado preferido, el izquierdo", analiza John McEnroe, tras el cafelito de la mañana en la zona de comentaristas de la Chatrier. Y Nadal también llega a todo y a todos. A todos los golpes que se le lanzan. A famosos de toda laya, como Antonio Banderas o, por supuesto, McEnroe.
Nadal demolió inflexiblemente a su amigo Moyá y recibió el saludo de Banderas. "Supongo que ante Federer, Rafa no cometerá errores como algunos de hoy", aventuró Banderas en la televisión France 2 ¿qué errores...? Disculpad a Banderas: Nadal hace cosas que exceden a la mera comprensión. Nadal está en todas partes, es un hombre que, en sí, es una multitud. Minutos después de la demolición de Moyá, Nadal irrumpió (Nadal no aparece: irrumpe) en una rueda de prensa que agotó los asientos en la Sala de Prensa principal de Roland Garros.
Allí, ante Santana, Corretja y la flor y nata de la prensa internacional, Nadal bromeó con su inglés deliciosamente fracturado, convirtió la conferencia en un show personalísimo, el show de Rafa, amonestó a un periodista español por no entender su inglés, analizó el cambio a la hierba y se marchó, un vendaval. Sus partidarios le jaleaban: "Eres un fenómeno". Como en los toros, pero en París. Como El Cordobés de los buenos tiempos.
Pero en la pista no hay amistades. Ni risas. La pista es un ring de albero. El Cordobés deviene en Tyson. O, para los rivales, King Kong. Nadal achica la pista, y si esa pista es la grandiosa Philippe Chatrier, la achica aún más: lo que dice McEnroe. Te acorrala, te agobia.
No es que Moyá jugara mal, pero a ver qué se hace cuando tus mejores golpes, los que son ganadores contra cualquier otro, regresan con la elevación expansiva de una bomba de mano. De la mano zurda de Nadal, claro. La primera vez que Moyá perdió el servicio fue tras tirar un trallazo paralelo que nadie hubiera tocado. Pero Nadal llegó, tocó y pegó en ese lado que McEnroe define como casi imbatible. Moyá iba a la red tras el pelotazo: y se topó con un adoquín de bola, pesada, cruzada, que le dejó sin punto, sin servicio y casi sin raqueta. Touché, dicen los esgrimistas. Tocado, tocadísimo. "Con él, siempre hay que volver a empezar", diría Moyá.
Y a la relativamente tierna edad de 21 años, esto hace de este niño Nadal el hombre que llega a todas. Aquí y allí, con sus bolas ariscas o su inglés fracturado, te desgarra el corazón. Que lo digan Banderas y Moyá.
Moyá: "Él impuso su juego"
"No estoy feliz de cómo jugué: no aproveché mis oportunidades y él impuso su juego. Le dije "buena suerte" y "bien jugado". Contra viento, era imposible ganarle un juego. Con sus bolas altas y pesadas es muy difícil meterle mano. Puede ganar Wimbledon".
Nadal: "Cada vez juego mejor"
"No tenemos por qué ponernos a demostrar públicamente nuestra amistad. Se juega un partido como este a tres sets, gané yo porque alguien tenía que ganar, y a otra cosa. Estoy en semifinales por tercer año, cada vez juego mejor y eso es lo que cuenta".
NADAL, A UN PASO DE BORG
|
|||||||||
Porque, si Nadal gana hoy a Djokovic, habrá igualado lo que sólo Björn Borg logró en los últimos 30 años: jugar tres finales consecutivas de Roland Garros. Entre 1978 y 1981, Borg firmó cuatro títulos seguidos en París. La grandeza de ese Borg se resume así: en la semifinal de 1978, cuando fue campeón sin perder un set, Borg le metió 6-0, 6-1, 6-0 al italiano Barazzutti. Al estrechar manos con el rey, el aplastado Barazzutti le saludó con ocurrencia genial, italiana: "Dísculpame por haberte ganado un juego".
Tres décadas después, Nadal está en semifinales sin haber perdido un set. Wilander y Toni Nadal ven en Djokovic a a un futuro número uno. Pero, ante Patience, Djokovic estuvo a dos puntos de irse eliminado. Y lleva en pista dos horas y media más que Nadal. Quedaban las escenas mágicas. En una, Djokovic, que hacía tenis en pistas bombardeadas de Belgrado, se marcaba ayer saltitos "a lo Nadal", cada vez que hacía algo brillante en el entreno con Bruguera. En la otra, Nadal, el hombre que puede heredar a Borg, pasaba el rastrillo por la Pista 11, antes de entrenarse, y sin que Tío Toni tuviera que decir ni una palabra. Un serbio no toma prisioneros. Nadal tampoco: pero pasa el rastrillo para borrar las huellas de Borg.
Djokovic: "Rafa es el número uno del mundo sobre tierra"
"Juegue contra quien juegue en estas pistas, Nadal será siempre favorito porque es el mejor jugador del mundo en esta superficie, en tierra. Todos saben eso. A cinco sets es más difícil". Aunque Novak Djokovic, de Belgrado, batiese a Rafa en la pista dura de Miami, en marzo pasado, tiene pocas dudas en vísperas de la semifinal. Cara a cara, Nadal gana a Djokovic: 3-1. La de Miami fue la única victoria del serbio.
En este Roland Garros, Novak Djokovic ha pasado 13 horas y 27 minutos en pista. Nadal, 10 horas y 56 minutos. El francés Recouderc ganó un set a Djokovic, y, en dieciseisavos, Oliver Patience le tuvo a sólo dos puntos del KO, cuando le dominaba por dos sets a uno, y con 5-4 y 30-30 en el cuarto. Pero Djokovic remontó.
NADAL DERROTA A DJOKOVIC Y SE ENFRENTA DE NUEVO CON FEDERER POR EL TÍTULO
|
|||||||||
Federer se colocó en su octava final sin parar de un Grand Slam, récord absoluto, al imponerse al ruso Nikolay Davydenko, por 7-5, 7-6 (5) y 7-6 (7) en tres horas y un minuto.
Nadal es ya el español que más victorias seguidas ha logrado en Roland Garros, con 20, rompiendo el empate que mantenía con Sergio Bruguera. Además se colocó en la final sin ceder un set.
De récord
Ningún español había llegado a la lucha por el título en París sin perder una manga desde Alberto Berastegui, cuando cedió ante Bruguera en 1994. De ganar el domingo igualaría con el sueco Bjorn Borg al ganar tres veces seguidas el título del Grand Slam de tierra.
La final será el octavo enfrentamiento entre Federer y Nadal, con 7-4 para el español, que viene de perder la última, en el Masters Series de Hamburgo recientemente, donde el suizo se vengó de la derrota una semana antes en Montecarlo y donde cortó la racha de 81 victorias consecutivas en tierra de Nadal.
El español le ha ganado en las dos ocasiones en las que se enfrentaron en París, en las semifinales de 2005 y la final del 2006
"LA PRESIÓN VA A SER MAYOR PARA FEDERER"
|
|||||||||
En aquel momento, sólo intenté pensar que nada había pasado. Se trataba un poco de empezar de nuevo. Para la final, no hay planes especiales: en principio, el favorito siempre es el mejor del mundo, y ése es Federer. Esto es muy fácil: sólo se trata de jugar bien o no. Si juegas mal este partido, lo vas a perder, seguro, y si juegas bien, puedes ganarlo.
¿Preocupa que el público de la Philippe Chatrier se vuelque a favor de Federer?
No... entendería perfectamente que el público quisiera que ganara Federer y que le apoyara. Él se está jugando un Grand Slam. Yo he ganado aquí dos veces, y no me puedo quejar.
¿Dice de verdad lo de que Federer es favorito, o es para quitarse presión?
No hay presión: gane o pierda, he jugado mi mejor temporada en tierra batida. Él me ha ganado bien en Hamburgo y, aunque yo defiendo los dos títulos seguidos, hay que ver los resultados que él lleva en esta racha de finales. Supongo que el tendrá algo más de presión porque quiere conseguir el Grand Slam. Puede pasar cualquier cosa. Para mí sería mejor que hiciera sol. Me gusta jugar en un día que no sea feo, y con las bolas algo más rápidas.
NADAL Y FEDERER ESTÁN EN LA FINAL Y EN OTRA GALAXIA
|
|||||||||
¿Hostilidad, dice? Hostilidad de París contra Nadal, digo. Lo dice también Ion Tiriac y lo apuntan los pocos enviados especiales extranjeros que no aplauden abiertamente a Federer: "El domingo, esta pista será una casa levantada en favor de Federer". Paradójicamente, la pista que más favorece a Nadal, la Philippe Chatrier, es la que más se le llena de enemigos: como cuando el Rey de Francia no tuvo más remedio que abrir las puertas de Versalles al buen pueblo de París, tan enfurecido.
La Chatrier favorece a Nadal por su extensión, amplitud y la misma calidad de la tierra: ahí, Rafa puede correr de lado a lado, y la bola se desplaza, volandera, con mucha más expansión que en Hamburgo, casi una pista cubierta. A cambio, para Rafa, esto es un Caballo de Troya lleno de enemigos: gente, que simplemente, quiere que Nadal caiga y que gane Federer. Gente que abroncó al árbitro, Pascal Maria, por el mero hecho de inspeccionar la marca de un saque de Djokovic a requerimiento de Nadal. Volvieron a rezongar, a las armas ciudadanos, cuando, en el 5-5 del primer set, con un punto decisivo en acción, Djokovic admitió como bueno un tiro larguísimo de Nadal y limpió la marca. ¿Querían que Pascal Maria desautorizara a Djokovic...?
"Va, Rafel". Así se escuchó la voz de Tío Toni a su pupilo y sobrino, Rafael Nadal Parera, en otro momento decisivo de ese primer set: 5-4 y Rafa en un servicio que iba camino de perder. "Venga", se animó Rafael cuando ganó uno de los puntos siguientes. No muchas más voces que éstas animaban en la Chatrier al campeón de Roland Garros. A Federer, que jugó al ralentí, Davydenko le perdonó... 14 bolas de break (3/17). Y París, que del suizo espera venganza disfrazada con el velo del Grand Slam, le perdona cualquier cosa. Pero hay un chico cobrizo, demoledor, que, como Borg aquí, ya suma tres finales consecutivas. Y ésta sin perder un set. El chico es el acantilado, las Termópilas, que se alza entre el sublime Federer y su Grand Slam. Ellos dos habitan en otra galaxia, comparable a la de Rod Laver y Ken Rosewall, los últimos que repitieron final aquí en dos años consecutivos, 1968 y 69. Nadal y Federer son un regalo para el tenis y para el deporte mundial, como lo fueron, en su momento, Laver y Rosewall: o Ali y Frazier. Y eso está por encima, incluso de este París, que ante ellos no vale ni una misa.
Roger Federer "El favorito es Rafa Nadal"
Con sinceridad, habría preferido jugar esta final contra Djokovic. Nunca he perdido contra él, y él nunca ha jugado una final del Grand Slam. Decir lo contrario sería algo estúpido, cuando se considera el rival que me ha quedado. La final está completamente abierta, pero, si hubiera de elegir un favorito, ése sería Rafa Nadal. Digo eso porque él es quien ha ganado ya dos títulos aquí, no yo. Además, ha ganado más de 80 partidos seguidos en tierra, y también es el número uno en esa superficie en 2007. Pero, en todo caso, a un solo partido cualquier cosa puede ocurrir. Yo tengo magníficos resultados en torneos del Grand Slam y eso iguala mucho. Será una final maravillosa y muy, muy especial".
