As.com 06-27-07
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Tenis | Torneo de Wimbledon
NADAL BORRÓ LOS SAQUES DE FISH A 221 POR HORA
La curiosidad está en la calle. Preguntas y mensajes van y vienen: "Oiga, ¿podrá jugar bien Nadal en esa dichosa hierba de los dichosos ingleses?" Algo por el estilo le preguntaban los americanos a Hemingway cuando Don Ernesto levitaba ante Antonio Ordóñez.
Algo parecido a una respuesta escribió una vez Gregorio Corrochano, hablando de Cayetano Ordóñez, El Niño de la Palma, el padre de Antonio: que se presentaba en Madrid. En el artículo que pasó a la Historia como la crónica que no fue, Corrochano escribe: "Es de Ronda y se llama Cayetano. El nombre es de torero; el pueblo, también. Condiciones tiene, yo las he visto". Y, ¿qué ha visto usted en la desplumada y descubierta Central de Wimbledon? Pues, de momento, que Nadal ha ganado en tres sets, dos horas y 18 minutos, a Mardy Fish, americano de Minnesota y residente en Miami. Para curar la curiosidad, tres escenas.
Escena 1. Primer set, sexto juego. El pegador gigantón Fish, que empieza a desesperarse, (una vez, este tipo bateó una bola de béisbol fuera del Shea Stadium de Nueva York, un home-run), cañonea un servicio tremendo, imponente a la izquierda blindada de Nadal. Cuando el marcador Rolex de la Centre Court señala la velocidad del saque, 138 millas, 221 kilómetros por hora, la bola ya es una bala, pero en el campo de Fish, que ni la ve pasar de regreso. El explosivo brazo zurdo de Nadal ha conectado un resto como un golpe de látigo. Demudado, Fish no sabe dónde mirar. Nadal le rompe el servicio, rumbo a un 6-3 cómodo: primer set.
Escena 2. Tercer set, quinto juego. Sirve Nadal, que ya gana 6-3, 7-6, 2-2. Al caer las dos horas de partido, llegan las dos primeras bolas de break para Fish. Nadal anula la primera. En la segunda, Fish carga con todo, apila bombas planas. Nadal se defiende como puede. Al fin, Fish volea lo que nadie podría devolver. Nadie, menos Nadal, que enrosca un seco trallazo casi en tirabuzón. Cantan fuera, pero Nadal pide revisión con el radar electrónico, el Ojo de Halcón. Y el chivato electrónico dice que la bola imposible es buena. En la línea por un pelo, pero buena. Nadal amarra el saque. Fish ya sólo ganará un juego más en este Wimbledon.
El próximo rival. Escena 3. Ya en Sala de Prensa, Nadal informa a los periodistas: "Un 67% de primeros servicios y una velocidad media de 184 kilómetros por hora en el primer saque. Si vamos así, vamos bien". Le preguntan por su próximo rival, el austriaco Eschauer. La base de datos de la ATP dice que no han jugado nunca. Y tira de disco duro: "Sí que hemos jugado una vez, la última vez que hice la previa en Montecarlo. Y creo que gané yo". "This is Wimbledon" y este es Nadal en Wimbledon. El viejo Bollettieri parece Corrochano: "Condiciones tiene, yo las he visto".
Nadal: "Estuve cómodo, con buen saque".
"Me he sentido cómodo y con el saque, que es fundamental, bastante bien. He sacado un 67% de primeros a una media de 184 km/h, y mientras vayamos así, vamos bien. Aquí, la hierba siempre es la misma, nunca veo cambios. Depende del tiempo; las bolas son muy pesadas. Si hace sol, la hierba se pone más lenta, las bolas no tan pesadas y nos viene un poco mejor a los que no somos especialistas. Es cuestión de mentalidad: adaptarse y no hacer cosas raras".
NADAL BORRÓ LOS SAQUES DE FISH A 221 POR HORA
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Algo parecido a una respuesta escribió una vez Gregorio Corrochano, hablando de Cayetano Ordóñez, El Niño de la Palma, el padre de Antonio: que se presentaba en Madrid. En el artículo que pasó a la Historia como la crónica que no fue, Corrochano escribe: "Es de Ronda y se llama Cayetano. El nombre es de torero; el pueblo, también. Condiciones tiene, yo las he visto". Y, ¿qué ha visto usted en la desplumada y descubierta Central de Wimbledon? Pues, de momento, que Nadal ha ganado en tres sets, dos horas y 18 minutos, a Mardy Fish, americano de Minnesota y residente en Miami. Para curar la curiosidad, tres escenas.
Escena 1. Primer set, sexto juego. El pegador gigantón Fish, que empieza a desesperarse, (una vez, este tipo bateó una bola de béisbol fuera del Shea Stadium de Nueva York, un home-run), cañonea un servicio tremendo, imponente a la izquierda blindada de Nadal. Cuando el marcador Rolex de la Centre Court señala la velocidad del saque, 138 millas, 221 kilómetros por hora, la bola ya es una bala, pero en el campo de Fish, que ni la ve pasar de regreso. El explosivo brazo zurdo de Nadal ha conectado un resto como un golpe de látigo. Demudado, Fish no sabe dónde mirar. Nadal le rompe el servicio, rumbo a un 6-3 cómodo: primer set.
Escena 2. Tercer set, quinto juego. Sirve Nadal, que ya gana 6-3, 7-6, 2-2. Al caer las dos horas de partido, llegan las dos primeras bolas de break para Fish. Nadal anula la primera. En la segunda, Fish carga con todo, apila bombas planas. Nadal se defiende como puede. Al fin, Fish volea lo que nadie podría devolver. Nadie, menos Nadal, que enrosca un seco trallazo casi en tirabuzón. Cantan fuera, pero Nadal pide revisión con el radar electrónico, el Ojo de Halcón. Y el chivato electrónico dice que la bola imposible es buena. En la línea por un pelo, pero buena. Nadal amarra el saque. Fish ya sólo ganará un juego más en este Wimbledon.
El próximo rival. Escena 3. Ya en Sala de Prensa, Nadal informa a los periodistas: "Un 67% de primeros servicios y una velocidad media de 184 kilómetros por hora en el primer saque. Si vamos así, vamos bien". Le preguntan por su próximo rival, el austriaco Eschauer. La base de datos de la ATP dice que no han jugado nunca. Y tira de disco duro: "Sí que hemos jugado una vez, la última vez que hice la previa en Montecarlo. Y creo que gané yo". "This is Wimbledon" y este es Nadal en Wimbledon. El viejo Bollettieri parece Corrochano: "Condiciones tiene, yo las he visto".
Nadal: "Estuve cómodo, con buen saque".
"Me he sentido cómodo y con el saque, que es fundamental, bastante bien. He sacado un 67% de primeros a una media de 184 km/h, y mientras vayamos así, vamos bien. Aquí, la hierba siempre es la misma, nunca veo cambios. Depende del tiempo; las bolas son muy pesadas. Si hace sol, la hierba se pone más lenta, las bolas no tan pesadas y nos viene un poco mejor a los que no somos especialistas. Es cuestión de mentalidad: adaptarse y no hacer cosas raras".
Entrevista | Nick Bollettieri
"NUNCA DESCARTEN A NADAL, YO NO ME JUGARÍA DINERO CONTRA ÉL"
"NUNCA DESCARTEN A NADAL, YO NO ME JUGARÍA DINERO CONTRA ÉL"
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Nick, hace un año, aquí en Wimbledon, me contaba que no veía posible que nadie, Nadal o quien fuese, pudiera derrotar aquí a Federer. ¿Cómo lo ve ahora?
Nadal es algo fenomenal, increíble. Evoluciona constantemente y no deja de sorprenderme por la capacidad de adaptación de su cuerpo. Sabía que, con ese físico, podíamos hallarnos ante el mejor especialista en tierra de la historia. No tenía claro que sus movimientos pudieran ajustarse a las superficies duras o la hierba. Pero lo está haciendo. Nunca descarten a Nadal para nada. No me jugaría mi dinero contra él.
Y, ¿cómo lo mide en relación a Federer tras la final de 2006 aquí, y las dos finales consecutivas de Roland Garros?
No suelo modificar mis planteamientos y no creía que pudiera decir una cosa como ésta: pero la última final de Roland Garros, con su tercera derrota seguida allí ante Nadal, resultó algo muy duro para Federer. Por golpes, gestos y juego de ataque, yo pensaba que Federer debería poder ganar siempre a Nadal en hierba. Pero Nadal ha ganado la ventaja mental sobre Federer. Nadal siembra en Roger, unas dudas que Federer no siente ante los otros. A partir de ahí, aquí o donde sea, Rafa siempre tiene una oportunidad ante Federer.
Y, si todo es posible
(Reflexivo) Nadal, por fenómeno que sea, que lo es, ha de seguir trabajando en el saque y movimientos sobre hierba. Mucho más no se le puede pedir. Ojalá pudiera prestar a otros algo de su espíritu ganador. Ahora, yo trabajo con Naomi Cavaday, que tuvo dos match points ante Hingis y acabó perdiendo. Naomi luchó, por supuesto. Pero, con el espíritu de combate que tiene Nadal, que prefiere morir antes que perder, no sé si Naomi hubiese perdido. Sé de qué hablo, créame
(Antes que entrenador, Bollettieri fue miembro de la 187 División de Paracaidistas del Ejército de EE UU. Sí: algo sabe de "espíritu de combate").
Nadal es algo fenomenal, increíble. Evoluciona constantemente y no deja de sorprenderme por la capacidad de adaptación de su cuerpo. Sabía que, con ese físico, podíamos hallarnos ante el mejor especialista en tierra de la historia. No tenía claro que sus movimientos pudieran ajustarse a las superficies duras o la hierba. Pero lo está haciendo. Nunca descarten a Nadal para nada. No me jugaría mi dinero contra él.
Y, ¿cómo lo mide en relación a Federer tras la final de 2006 aquí, y las dos finales consecutivas de Roland Garros?
No suelo modificar mis planteamientos y no creía que pudiera decir una cosa como ésta: pero la última final de Roland Garros, con su tercera derrota seguida allí ante Nadal, resultó algo muy duro para Federer. Por golpes, gestos y juego de ataque, yo pensaba que Federer debería poder ganar siempre a Nadal en hierba. Pero Nadal ha ganado la ventaja mental sobre Federer. Nadal siembra en Roger, unas dudas que Federer no siente ante los otros. A partir de ahí, aquí o donde sea, Rafa siempre tiene una oportunidad ante Federer.
Y, si todo es posible
(Reflexivo) Nadal, por fenómeno que sea, que lo es, ha de seguir trabajando en el saque y movimientos sobre hierba. Mucho más no se le puede pedir. Ojalá pudiera prestar a otros algo de su espíritu ganador. Ahora, yo trabajo con Naomi Cavaday, que tuvo dos match points ante Hingis y acabó perdiendo. Naomi luchó, por supuesto. Pero, con el espíritu de combate que tiene Nadal, que prefiere morir antes que perder, no sé si Naomi hubiese perdido. Sé de qué hablo, créame
(Antes que entrenador, Bollettieri fue miembro de la 187 División de Paracaidistas del Ejército de EE UU. Sí: algo sabe de "espíritu de combate").
Tenis | Wimbledon
NADAL CUMPLE EN SU ESTRENO EN LA CATEDRAL
NADAL CUMPLE EN SU ESTRENO EN LA CATEDRAL
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Rafa Nadal solventó con éxito su primer compromiso en Wimbledon, al superar al estadounidense Mardy Fish. El manacorí, que el pasado año fue finalista en el All England Club, demostró una gran adaptación a la hierba después de convertirse en tricampeón en Roland Garros y venció al americano por 6-3, 7-6 (4) y 6-3 después de dos horas y 18 minutos de un partido que cerró con un 'ace'.
El número dos del mundo desplegó un juego eficaz, con un buen servicio y extraordinario al resto desde la línea de fondo, en un choque en el que tan sólo concedió dos oportunidades de 'break' al jugador de Minnesota.
Fish evidenció su flojo estado de forma, no en vano no supera la primera ronda en ningún torneo desde hace dos meses, y permitió a Nadal que se asentara con rapidez en la pista. El manacorí no dejó escapar la oportunidad y encarriló el encuentro con una tempranera rotura en el sexto juego de la primera manga.
A partir de ahí, puso en liza sus mejores golpes, moviendo a su rival por toda la pista para multiplicar sus errores no forzados -33 por 15 de Nadal en el partido-. De hecho, el balear tuvo ocasión de cerrar el set al resto, aunque finalmente Fish lo impidió.
Baja el rendimiento
Tras cerrar con soltura la primera manga, Nadal tuvo muchos más problemas en el segundo parcial. De hecho, no fue capaz de aprovechar sus oportunidades de 'break' ante un rival que sobrevivía a base de 'aces' -siete en el set y 17 en el partido-. Por tanto, el pupilo de Toni Nadal tuvo que resolverlo en la muerte súbita, en la que echó mano de su calidad para sentenciarlo.
A pesar de la renta con la que entró en la tercera manga, el rendimiento del español bajó sensiblemente. Con indicios de falta de concentración, Fish dispuso de sus dos únicas bolas de 'break', momento en que Nadal reaccionó y logró ponerse en ventaja (5-3) gracias a una doble falta de su adversario, para terminar el choque con un 'ace'.
Ahora, Nadal se enfrentará al austriaco Werner Eschauer, número 72 en la Lista de Entradas de la ATP, al que nunca se ha enfrentado. El centroeuropeo fue el verdugo del también español Rubén Ramírez Hidalgo (6-3, 3-6, 6-4 y 6-3), que sigue sin conocer el triunfo en la capital británica
El número dos del mundo desplegó un juego eficaz, con un buen servicio y extraordinario al resto desde la línea de fondo, en un choque en el que tan sólo concedió dos oportunidades de 'break' al jugador de Minnesota.
Fish evidenció su flojo estado de forma, no en vano no supera la primera ronda en ningún torneo desde hace dos meses, y permitió a Nadal que se asentara con rapidez en la pista. El manacorí no dejó escapar la oportunidad y encarriló el encuentro con una tempranera rotura en el sexto juego de la primera manga.
A partir de ahí, puso en liza sus mejores golpes, moviendo a su rival por toda la pista para multiplicar sus errores no forzados -33 por 15 de Nadal en el partido-. De hecho, el balear tuvo ocasión de cerrar el set al resto, aunque finalmente Fish lo impidió.
Baja el rendimiento
Tras cerrar con soltura la primera manga, Nadal tuvo muchos más problemas en el segundo parcial. De hecho, no fue capaz de aprovechar sus oportunidades de 'break' ante un rival que sobrevivía a base de 'aces' -siete en el set y 17 en el partido-. Por tanto, el pupilo de Toni Nadal tuvo que resolverlo en la muerte súbita, en la que echó mano de su calidad para sentenciarlo.
A pesar de la renta con la que entró en la tercera manga, el rendimiento del español bajó sensiblemente. Con indicios de falta de concentración, Fish dispuso de sus dos únicas bolas de 'break', momento en que Nadal reaccionó y logró ponerse en ventaja (5-3) gracias a una doble falta de su adversario, para terminar el choque con un 'ace'.
Ahora, Nadal se enfrentará al austriaco Werner Eschauer, número 72 en la Lista de Entradas de la ATP, al que nunca se ha enfrentado. El centroeuropeo fue el verdugo del también español Rubén Ramírez Hidalgo (6-3, 3-6, 6-4 y 6-3), que sigue sin conocer el triunfo en la capital británica
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