Sport.es 07-02-07
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2/7/2007 Neus Yerro
Rafa Nadal tiene un duro programa por delante porque, si la lluvia lo permite, deberá jugar hoy, mañana y pasado
En Londres el sol se hacía un hueco para festejar el concierto en memoria de Diana de Gales que se celebraba en un abarrotado Wembley Arena (y en el que actuaron como presentadores, entre muchos otros famosos, dos ex jugadores, John McEnroe y Boris Becker). Unos kilómetros más allá, en Wimbledon, la lluvia no daba tregua. Dejó de llover a media mañana pero las pistas estaban demasiado húmedas como para deleitarse en ellas. Una nueva tortura de jornada que puede ir a peor si hoy vuelve a llover.
Ni juego ni prácticamente entrenamientos. Rafael Nadal y Juan Carlos Ferrero se dirigían a las doce a una de las pistas de Aorangi Park, zona anexa a las instalaciones del All England Club donde los participantes pueden ejercitarse. A los quince minutos desistían. La superficie estaba resbaladiza y era tonto arriesgar. Los dos decidieron irse a comer -el valenciano, en el club; el manacorí, en la casa que IMG, la empresa que le representa, tiene alquilada en Wimbledon- y, después, ver el Gran Premio de Francia de F-1. Y, mientras Ferrero decidió dejarlo, por la tarde, Rafa echó mano de un compañero ‘sacador’, el francés Jo-Wilfried Tsonga, como también lo es el rival que hoy le espera en el primer turno de la pista 1, el sueco Robin Soderling. Estuvo entrenándose una hora después de que el día anterior fuera “deprimente. Todo el día esperando para nada... No hubo entrenamiento, no hubo partido... ¡Nada!”, explicaba en el ‘blog’ que realiza estos días para el diario británico ‘The Times’.
Nadal, como Ferrero, espera que llegue el tan ansiado y deseado sol. La pista, entonces, se ralentiza, el bote de la bola es más alto y la superficie coge mejor los efectos que los tenistas españoles imprimen a sus golpes. Rafa no desea que se repita una situación como la del sábado en la que estuvo esperando prácticamente todo el día en la casa -medio vacía tras la derrota de Feliciano López ya que sólo cuenta con tres habitantes: el propio tenista, su tío y entrenador, Toni, y su preparador físico, Rafa Maymó- esperando que dejara de llover. Vio el final de ‘El Padrino 2’ y después se fue a comer.
Esperaba el ‘milagro’ y éste pareció llegar cuando les llamaron para jugar. Nunca le había pasado antes pero ese día sólo pisó las pistas durante los diez minutos del calentamiento previo al partido con Soderling. Toni le recomendó ir a las pistas ‘indoor’ de Wimbledon para golpear unas cuantas bolas. Y ahí se acabó el día... En lo que a trabajo se refiere. Después, la ‘Play’ para relajarse, a comprar la cena y a cocinar.
A Ferrero, el sábado le afectó menos. No jugaba, ya estaba clasificado para los octavos de final, la ronda que hoy buscará Nadal. Al tenista de Ontinyent se le ve a gusto consigo mismo. Y disfruta en una pista. Algo que había perdido en los últimos tiempos. Ha recordado cómo jugaba cuando llegó hasta el número uno del mundo y quiere recuperar esas sensaciones. “Debo ser más agresivo, arriesgar más y no al revés. Sé dónde estoy”, asegura.
Es su séptima visita a Wimbledon y por eso se siente “más cómodo, con mayor confianza” en estas pistas. Y comodidad y confianza son también dos de las palabras que utiliza Nadal cuando habla del tercer Grand Slam de la temporada en el que defiende la final del año pasado.
Pero Rafa se siente “más tranquilo y con menos presión porque creo que he mejorado diversos aspectos de mi juego y estoy jugando a un nivel más alto que el año pasado”. Sabe que el servicio, en estas pistas, es vital. “Día a día aprendo cosas nuevas que me permiten seguir con mi progresión. Siempre digo que soy joven todavía y que tengo mucho que mejorar y aprender. Y en Wimbledon estoy descubriendo y conociendo más sobre la hierba”, sentencia.
El número dos mundial es consciente de que es en esta superficie donde “hay jugadores que me pueden fastidiar o cuyo juego puede dolerme como Roddick o Berdych...”, dos hombres con un buen saque. Y añade que “por resultados y por mi forma de jugar no es la superficie idónea para mí”. Encima, explica que “las pistas están peor que el año pasado, hay unos botes muy extraños incluso en las pistas de entrenamiento”. Eso podría crearle algunas dudas... Pero es Rafa Nadal y, como dice Roddick, siempre hay que contar con él.
