Les impressions d'un champion.
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Rafa Nadal: «No estuve cerca del número uno, me faltó tiempo, pero no me obsesiona»
Engaña Rafael Nadal en la televisión. Aparenta un físico normal pero en persona impresiona. Probablemente las tablas de altura de la ATP se queden cortas, pues va más allá del 1,85 que señalan y, sobre todo, su corpulencia le hace parecer un armario de tres puertas. Un tipo enorme con sólo 21 años. El mallorquín llega al Masters Series de Tenis de Madrid con la tranquilidad de los deberes hechos.
-Una buena temporada pase lo que pase; incluso estuvo cerca de Roger Federer.
-Muy buena, es verdad. He estado jugando muy bien durante buena parte de la misma, pero esta vez no estuve tan cerca del número uno como en las pasadas. Me ha faltado tiempo. Jugué bien todo el año menos dos semanas. Y fue por problemas físicos.
-Este asunto de las lesiones empieza a preocupar porque cada año se resiente a esta altura de temporada, quizás por el desgaste físico.
-De las lesiones habláis más los medios de comunicación de lo que tengo en realidad. Esta temporada no me he perdido ni un solo torneo por lesión. El de Cincinnati no lo jugué por una bajada de tensión y en Nueva York no me retiré, tuve lo de las rodillas pero nada más. Soy el tenista que más partidos ha jugado en este año. ¿Mucho desgaste? Llevo lo que toca.
-Se complica ser el número uno porque Federer sigue ahí y además llega Djokovic. ¿Le preocupa no llegar a conseguirlo?
-Para nada. Ya sabía que Djokovic estaría ahí. Es lógico que salga gente buena continuamente. Llevo tres años consecutivos teniendo puntuación de número uno, aunque he tenido la mala suerte de coincidir con Federer. Lo lógico hubiese sido que con todos los puntos que he conseguido fuese el número uno durante estos años. Sin embargo, serlo no es una obsesión. Si lo consigo, bien. Y si no, mi carrera habrá sido igualmente muy buena.
-Lloró mucho sobre la camilla después de la final de Wimbledon. ¿Fue porque el título lo vio muy cerca?
-No es porque me diera rabia, sino porque había estado dos años consecutivos en la final y no la he podido ganar. Y no sé si tendré más oportunidades. Esta última vez jugué un gran partido y tuve opciones claras de lograr la victoria. En la entrega de trofeos aguantas como puedes, pero luego llegas al vestuario y se te viene todo abajo. Fue muy duro.
-¿Esto de los tics le ayuda a concentrarse?
-¡Pero si no tengo tics! ... salvo el del pantalón. Lo de los calcetines es para que no se enganchen en los piratas y lo del agua es más un hábito.
-¿Su popularidad le hace estar más tranquilo en casa que fuera?
-No me cuesta demasiado llevarla ni en casa ni fuera. Creo que es porque nunca me he escondido de nada. Para esto pienso que influye mucho el carácter mallorquín, que es muy tranquilo. Nunca he hecho nada para dejar de ver a la gente. Si tengo que ir con mis amigos al cine, voy; y si he de ir a dar un paseo por la calle, voy también. A la gente no le sorprende verme. Nunca he causado ninguna lejanía.
-¿Piensa que uno de los mayores logros que ha conseguido es seguir siendo normal después de todo lo que está cayendo?
-No es un logro. Entiendo que un logro es cuando consigues algo que te cuesta. Tengo una familia bastante normal, lo que para mí ha sido decisivo a la hora de mantener esta cierta normalidad. La infancia y el entorno es lo que te hace volverte loco después o llevar las cosas con normalidad. El asunto está en tener claro que sólo juegas al tenis y que puntualmente la gente te hace mucho caso porque estás arriba. Pero es por eso y no porque eres tú. Cuando se acabe el tenis no es que la gente se olvide de ti sino que llegarán otros. Habrá que estar preparado para asimilar esa nueva situación lo mejor posible.
-Uno de sus pasatiempos favoritos cuando va a Mallorca es el de pescar. ¿Cómo se le da?
-Normal, pero no crea que voy mucho a pescar. Lo que más hago es entrenarme: tenis por la mañana y físico por la tarde. Luego, un poco con los amigos y con la familia. Casi juego más al golf. Es más sencillo que tener que coger la barca e irte a pescar, porque tendría que salir a las siete de la mañana y después entrenarme.
-Siempre suele decir que le encanta jugar en Madrid porque le gusta la capital. Pero aparte de eso, ¿cual es su ciudad favorita?
-Sin duda París. Y no es porque suela ganar allí. La ciudad es maravillosa. También me gusta Roma, pero en Roma tienes que ir a los sitios para ver cosas bonitas y en París las cosas te vienen sin que las busques. Es una preciosidad que descubrí yendo con mi familia de vacaciones mucho antes de que empezara en el tenis.
-¿Y que echa de menos cuando está fuera: la comida, la familia, los amigos...?
-Simplemente estar en casa y, en general, la libertad de poder hacer lo que me apetezca.
-Claro que aún es pronto, pero muchos tenistas se retiran antes de tiempo. ¿A veces piensa que puede ser su caso?
-No sé. Jugaré hasta que el físico y, sobre todo, la cabeza aguante. Lo más importante es la ilusión por seguir jugando. Si falla esto es que ya ha llegado la hora de irse a casa. Si me fallase dentro de un año, me iría en un año. Evidentemente no va a pasar, pero lo pongo como ejemplo.
-¿Con que jugadores del Real Madrid se lleva mejor?
-Con Raúl, con Iker... el otro día estuve cenando con Sergio Ramos. Muy buena gente todos. Esta temporada el equipo está jugando algo mejor que en la pasada, pero tampoco me puedo quejar de aquella porque ganamos el título.
-El asunto de las apuestas en el tenis se está poniendo feo.
-Se pone feo porque hay tenistas que se equivocan -Murray-. Cualquiera que siga el tenis verá cómo la gente lo disputa al máximo. Sí que es extraño lo que pasó con Davydenko en Sopot, pero eso puede pasar. Ningún tenista se va a jugar su carrera por apostar. Yo estoy en el vestuario todo el tiempo y le digo que no hay nada.
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